FUNDAMENTOS DE LA HOMEOPATIA, DESCUBRIMIENTO Y FUERZA VITAL

 

Samuel Hahnemann fue el médico que descubrió la homeopatía en el siglo XVIII. Para presentarle de una forma sencilla y directa basta decir que fue uno de esos genios adelantados a su época que, por sus inquietudes y capacidades, descubren algo que rompe con las creencias y prácticas de su época y que no es hasta siglos después que puede probarse y comprenderse la validez de sus descubrimientos.

Este genio a los 22 años dominaba 12 idiomas que había aprendido por sí mismo, lo que, junto a sus estudios de medicina y química, le permitió conocer y estudiar múltiples obras de diferentes médicos. Fue traduciendo una de esas obras, la Materia Medica del Dr. Cullen, cuando se situó sobre la pista de la máxima de la homeopatía: lo similar cura la similar.

A partir de ese momento Hahnemann dedicó su vida a la investigación y práctica de la homeopatía, lo que le valió numerosos enfrentamientos con los estamentos médicos de la época, hasta el punto de tener que abandonar Alemania y establecerse en Francia.

En su desarrollo e investigación se apoyó siempre en lo que se conoce como el “Método Científico”, y según el Oxford English Dictionary, el método científico es: «un método o procedimiento que ha caracterizado a la ciencia natural desde el siglo XVII, que consiste en la observación sistemática, medición, experimentación, la formulación, análisis y modificación de las hipótesis».

Algunos autores apuntan a que el método científico se comenzó a aplicar en el ámbito médico a partir, precisamente, de las investigaciones que Hahnemann comenzó a realizar con la homeopatía. Es por eso que los homeópatas no se sienten aludidos con las críticas que tachan de no disponer de evidencia científica en homeopatía, más bien saben que hay una base patogenésica experimental documentada amplísima que durante 200 años está siendo revisada, contrastada, reproducida e incluso en algunos casos refutada y modificada, y que cada día miles de homeópatas en el mundo utilizan y verifican por sí mismos, en la clínica, la plena validez de esta Materia Médica.

¿Por qué entonces se criticó tanto a Hahnemann en su época, y se critica hoy día a la homeopatía, si se aplicaba y se aplica el método científico y hay evidencia científica?

En mi opinión, tratando de ser objetivo, creo que una gran parte de la comunidad científica necesita comprender lo que la experiencia demuestra por muy clara que sea la evidencia. Y esto no debe ser reprobable, forma parte de esa lógica humana que no solo exige “ver para creer”, sino también comprender.

Pero no está siendo hasta nuestros días que, gracias a la física cuántica y los avances tecnológicos en este ámbito, se está pudiendo comprender lo que la evidencia científica ya había demostrado desde la propia época de Hahnemann: que la homeopatía funciona. Tenemos que entender que en aquella época no existía la tecnología para contrastar lo que la evidencia mostraba. Incluso hoy día esta tecnología cuántica y este conocimiento no está todo lo extendido que quisiéramos entre los diferentes estratos profesionales y sociales, de ahí la controversia que aún pervive.

Y como ha ocurrido con grandes descubrimientos en esta vida: desde que algo se descubre, hasta que se demuestra, y hasta que llega a ser algo conocido y aceptado por el cien por cien de la sociedad, pueden pasar varias decenas de años, e incluso siglos. ¡No fue hasta después de Cristobal Colón, que se empezó a tener el convencimiento de que la tierra era redonda!, sin embargo ya los griegos antiguos, desde la época de Pitágoras, afirmaban este hecho.

Pues algo parecido está ocurriendo con la homeopatía, y será en este tiempo cuando esta ciencia se consolide como lo que es: El Arte de Curar.

Es decir, hasta la actualidad no hemos tenido la base teórica y las herramientas tecnológicas necesarias para poder investigar y contrastar la validez de la homeopatía, pues el terreno en el que actúan los remedios homeopáticos no es el terreno de lo material, sino el terreno energético, el vibracional.

 

Es por eso que hasta que no hemos llegado a descubrir que todo es energía (como ya adelantó Albert Einstein con su famosa ecuación “E=mC2” ), que el átomo es divisible, que además está formado por partículas subatómicas, y además hemos llegado a la física cuántica, no hemos dispuesto de la base teórica fundamental que nos pueda dar a entender como puede ser que un medicamento que no tiene presencia de una sola molécula pueda curar.

Pero sí que puede entender el porqué la homeopatía cura desde la física cuántica. Desde esta óptica, se da una explicación coherente y científica sobre el porqué la homeopatía tiene esa capacidad de curación en todos los terrenos, físico, emocional y mental. (ved los siguientes links si tenéis curiosidad sobre el tema cuántica y homeopatía: https://youtu.be/k_3IgnGUT7w, https://youtu.be/rKPezSDUs2A)

Una vez aclarado este punto, podremos entender mejor el primer punto fundamental sobre el que se apoya la homeopatía unicista o clásica, aquello que Hahnemann denominó:  “Fuerza Vital”

Y ¿qué es la fuerza vital?

Es la fuerza auto regulatoria del organismo, sin ella el cuerpo no tiene vida y queda muerto, es incapaz de sentir, de obrar y de conservarse a sí mismo.

Como la describe Hahnemann en su Organón de la medicina: “…es la fuerza autocrática que dinámicamente anima el cuerpo material, el organismo, gobierna con poder ilimitado y, en el estado de salud, conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros, puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos (el organismo, el cuerpo) para los más altos fines de nuestra existencia”

Con este concepto de fuerza vital, así entendida, Hahnemann vio que cuando una persona cae enferma, es su fuerza vital la que se ha desviado de su normal equilibrio movida por la influencia del agente morboso. Y es la fuerza vital, y no el agente morboso en sí, la que determina las nuevas sensaciones desagradables de la enfermedad y las diferentes manifestaciones anormales que llamamos enfermedad.

Pero como la fuerza vital es de naturaleza energética e invisible en sí misma, solo la podemos conocer por sus manifestaciones en las funciones del organismo y en las sensaciones de la persona, que sí que son observables por los sentidos del terapeuta.

Por este motivo la homeopatía clásica va orientada a restablecer de manera integral a la fuerza vital de la persona, y de esta manera logra el restablecimiento total de la salud en todos los niveles, mental, emocional, físico y energético, pues todos los niveles de la persona están regidos armoniosamente por nuestra fuerza vital.

Ahora podemos entender porque Hahnemann creía que curarse no era simplemente la desaparición de los síntomas, sino el establecimiento de un equilibrio y una armonía global que nos permita orientarnos hacia los propósitos más elevados de nuestra existencia.

Sin duda estamos en una época de cambio, donde una nueva perspectiva y dimensión del hombre y de la salud se está levantando ante nosotros.

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