LA HOMEOPATÍA COMO CAMINO.

LOS BENEFICIOS DEL ESTUDIO DE ESTA DISCIPLINA.

Este texto está dirigido a aquellos que no queremos aplicar  los conocimientos que nos aporta la homeopatía al ámbito profesional,   sin embargo la curiosidad nos impulsa a preguntarnos sobre su materia y sentimos el  deseo de ahondar en ella. Aunque por otra parte no podemos  evitar cuestionarnos  si realmente merece  la pena  invertir el esfuerzo y la energía que lleva consigo el estudio de esta disciplina.

Todos aquellos que nos sentimos atraídos hacia las terapias naturales y buscamos  conocimiento entorno a este ámbito  suele ser  con la intención de poder apoyarnos en ellas  en caso de enfermedad,  tanto nuestra como  de nuestros  seres cercanos.  No nos gusta medicarnos  y anular  los síntomas de  procesos  como anginas, resfriados, fiebres, gastroenteritis, alergias, eczemas, etc.,  y nos gustaría  empujar  al organismo para que pudiese superar esa enfermedad por sí mismo. Y  en el caso de  vernos forzados a suprimir los síntomas con medicinas, porque el proceso  de la enfermedad hace peligrar la vida, algo dentro de nosotros se pregunta  qué consecuencia puede tener en un futuro. Con el conocimiento de la homeopatía no sólo vamos  a poder ayudar a que el propio organismo pueda superar su proceso patológico, sino que si esa dolencia  se sigue repitiendo  vamos a entender cuál es la tendencia que produce que ese síntoma se manifieste de forma repetitiva.

Es evidente que este es el  aspecto que más nos motiva a todos aquellos que tenemos inclinación hacia el mundo de la medicina natural, poder participar de nuestra salud con responsabilidad y conciencia. Pero además de este aspecto,  en este texto quería transmitir  unas pinceladas de aquellos conocimientos que se adquieren con el estudio de la homeopatía, pero que sólo descubres  al sumergirte en profundidad en  esta disciplina. Estas habilidades  son aquellas que tienen que ver con las cualidades de la mente de un buen homeópata, herramientas muy valiosas para la vida y nuestra propia evolución.

El verdadero  homeópata  no atiende únicamente al síntoma que está causando sufrimiento o molestia en el paciente. La enfermedad en homeopatía no es únicamente física, sino también emocional y mental. Todos vemos claro que la salud a nivel físico es la ausencia de cualquier dolor o molestia, pero a nivel emocional o mental no está tan claro. La salud emocional es cuando somos capaces de sentir las emociones, expresarlas sin obstáculo y soltarlas tal cual han venido sin que ellas se queden fijas en nosotros causándonos sufrimiento. Al igual que la salud mental se da cuando la mente está plenamente disponible como herramienta y los pensamientos no se vuelven fijos y repetitivos. Atendiendo a esta visión completa del individuo  el homeópata primero busca averiguar qué hay que tratar verdaderamente en esa persona, cuál es la causa de esa dolencia y encontrar el remedio que va a propiciar su curación.

Para discernir qué es realmente lo que hay que tratar hay que poseer dos cualidades fundamentales: Una mente sin juicio y poder discernir qué es realmente lo importante de todo lo que nos cuenta el paciente, es decir, separar el grano de la paja.

Sólo una mente sin juicio puede permitirnos realmente apreciar qué es lo que está ocurriendo en esa persona. Si nuestra mente no está limpia no vamos a entender qué ocurre,  solo vamos a interpretar las palabras del paciente acorde a nuestra manera de pensar o sentir  y por tanto vamos a errar en el diagnóstico.

Por otro lado vamos a escuchar muchas cosas que molestan u obstaculizan a esa persona pero tendremos que determinar lo que es realmente importante y aquello que es secundario. Una vez que hayamos dado con lo verdaderamente importante habrá que indagar qué remedios son los que sostienen el síntoma y descartar los que no lo  son y quedarnos con el que realmente es su remedio. En ese momento el cuadro de la naturaleza mental, emocional y física se nos desvela  y podemos conocer cuál es el modo de pensar y  sentir,  las tendencias patológicas físicas de esa persona.

Por tanto llegar a tener la mente de un homeópata en la vida significa observar todo lo que ocurre tal cual es,  sin implicarnos en ello y a su vez entender qué es lo verdaderamente importante dentro de aquellas situaciones que acontecen en nuestra vida aplicando las mejores soluciones.

Una vez hemos hecho nuestras todas las cualidades  que hemos expuesto en este texto tendremos la capacidad de poder  conocer la naturaleza humana, entendiendo a cada ser dependiendo de  sus tendencias y patrones y no exigiendo que actúen o sientan acorde a nuestra forma de ser.

Si pudiésemos adquirir la mente de un homeópata podríamos saber el potencial inherente en cada persona,  permitiendo que  éste se exprese.

Adquirir la mente de un homeópata es un camino hacia la felicidad a través de la no implicación, el entendimiento y la ayuda,  donde no sólo te transformas tú sino a aquellos que te rodean.

La felicidad es fruto del amor, el amor  sólo se da a través del entendimiento y la comprensión, y esto es posible cuando podemos conocer la diversidad de la naturaleza de los seres humanos y se puede lograr a través del estudio de esta maravillosa disciplina que es la homeopatía.

 

Cristina Corbí.

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